26 de febrero del 2023
Padre… Hoy leí una novela que me dejó pensando en nosotros. En nuestra realidad. En cómo le has arrebatado la felicidad a esta familia, dejándonos en incómodos silencios…
Le pido a mis cuatro paredes que escuchen una vez más mis plegarias, que escondan mi tristeza, que me ayuden a pensar en como anular mis malos pensamientos, que me traigan la paz anhelada.
Veo a mi madre sentada en la sala. Le caen cálidos rayos de luz sobre las manos. Se ve tan apacible. Me hace olvidar… Me pregunto cómo puede comportarse como la madre de Vladimiro en dicha novela. No entiendo como una mujer deja que los sentimientos se la traguen y le usurpen las palabras. Me pregunto si llegaré hasta este momento de la vida, donde los silencios sean más cómodos que luchar por merecerme.
Llévame a la primera noche, esa en donde se supo el secreto, que estás en mente y alma de otra, que ya no amas como lo hacías hace 20 años y que necesitas de excusas y excesos para liberar tus sufrimientos. Esos de los que te quejas tanto.
En aquella novela nunca mencionan el porqué de sus acciones, puedo dejar a mi mente acariciar la idea de que son como las tuyas; Que es todo gracias a las lágrimas que tus padres también concedieron en ti al separarse por inconformidades, que es gracias a no saber otra realidad, que ellos no te enseñaron a amar y por eso no sabes como mantener el fuego encendido, que es más fácil buscar una tragedia que la constante felicidad, de esas que están a la vuelta de la esquina y les extendemos los brazos con la idea de sentir, algo, así, que el corazón se te hinche, que palpite como antes.
Padre… necesito que leas esta novela, piensa como yo lo he hecho, desmiente y dame una razón para creer que si hay alguien para mí allá afuera.
3 de marzo del 2023
Yo no sé de pájaros que vuelan por el viento
Yo no conozco la historia del fuego
Pero creo que mi ser debería tener alas
No me quites las alas, padre, mostrandome como aquel fuego se consume en tan poco tiempo
No me destroces las ilusiones del sentir por otro
No quiero ser como tú
Déjame conocer de pájaros.
10 de marzo del 2023
Hoy, que andamos por la fría noche, frío viento que roza nuestros cuerpos, pienso cómo entre nosotros dos, acá, caminando, no se siente nada diferente. Como estamos encerrados en la generalidad, en la cotidianidad de nuestras vidas. Como no se siente ese presente perpetuo que construye nuestra relación, tu ejemplo hacia mi.
Te veo reir y actuar carismaticamente como lo haz hecho siempre, sobresalen este tipo de risas en los recuerdos del pasado, los de mi infancia.
No más que pocos minutos de diferencia, entras a casa y te pobla la inhumanidad de tu alma. Ya no ríes, te tornas indiferente porque está ella. Pelean, llora, gritan… silencio.
Supongo mañana despertaré en la nublada realidad, donde hablan con normalidad en la cocina; mi madre preparando el desayuno en pijama, y tu, sentado, inmovil de postura elegante, leyendo el periodico en el comedor, esperando a saciar tus ganas.
31 de marzo del 2023
Padre… Creo haber roto un corazón. Creo haber hecho ilusiones rojas con alguien latente. No quiero ser como tú. Ya ni mis cuatro paredes me soportan. Siento que las niñas que fui me miran con ojos decepcionados. Rompí la promesa que le hice a la muñeca, amar como en las películas, los libros, las obras de arte… Padre, no quiero ser como tú.
6 de abril del 2023
Hoy todos me miran y pueden darse cuenta de que estoy completamente sola, que nadie me quiere ni me anhela, que nadie siente mi nombre correr por sus venas, que yo no valgo la pena. Me miran con desprecio ante el hecho de no amar, sienten que me falta tacto, carisma, ingenuidad. Sienten que no me cunden los valores ni los principios. Estoy empezando a odiarme a mi misma.
13 de abril del 2023
El mundo está demacrado por falsas alusiones.
Cansada de esperar hacer lo correcto
Cansada de querer consumir un sueño eterno
Cansada de sostener mismas conversaciones sin sentidos
Cansada de fugarme de las preguntas
Cansada de mi mente que no sabe pensar
Cansada de…
1 de mayo del 2023
Veo pasar el tiempo tan lentamente. Nada sucede a mi alrededor, el mundo no me da días de esperanza, me quedo con la calidez de mis sabanas donde trato de no moverme, no pensar, no respirar, no comer nada más, solo para quedarme con aquello; esperanza de un porvenir mejor al que tengo entre manos.
1 de junio del 2023
No me alcanzan las fuerzas para luchar contra ti, contra mí, contra el irremediable destino.
5 de junio del 2023
Me mataron
Respiro pero me mataron
Es mejor no esperar a que se desenvuelvan los hilos rojos para cruzar al otro lado del río
Él ya hizo su tarea.


Hay dos caminos que nos permiten ubicarnos en el universo de la novela de Ivan Turguenev, a través del contexto histórico, Rusia aristocrática, justo antes de que la servidumbre comenzara a emanciparse, llena de lugares campestres en donde esta aristocracia pasaba sus vacaciones o descansaba de la agitada vida de las grandes ciudades. La otra forma es el universo de las relaciones sociales, más específicamente las relaciones entre las personas, determinadas por una hegemonía de género y de heteronormatividad, en donde las mujeres esperaban a un noble caballero que las desposara y así dar inicio a un hogar y los hombres buscaban, cual hábiles cazadores, una doncella que le diera muchos hijos y así preservar el nombre familiar.
Si tomamos el primer camino, encontraremos una novela de época, en donde un grupo de guapos y guapas aristócratas descubren el amor, la traición y la decepción amorosa, en donde vemos de primera mano las dinámicas de esta clase social y como, gracias al trabajo de los siervos, estos podían dedicarse a perseguir a estas nobles empresas, la contemplación de la naturaleza humana, el roce social y político de alcurnia y el amor cargado de una sutil poesía que eleva el alma.
Pero por otro lado, si decidimos continuar con el segundo camino, encontraremos un testimonio histórico, de cómo las relaciones heteronormadas y tradicionales no han cambiado mucho a lo largo de cientos de años. Veremos hombres educados para conquistar a una mujer, pero ignorantes e incapaces de reconocer sus propias emociones y construir redes de apoyo entre ellos para afrontarlas. Mujeres que son criadas para sentirse y personificar objetos que deben ser difíciles de conseguir, máquinas para parir criaturas, personas aisladas en donde no hay cabida para la sororidad y al igual que los hombres, las redes de apoyo. Todo esto resulta en “familias” unidas por un objetivo común que es la apariencia y el estatus frente a una sociedad y no el amor y las ganas de formar un vínculo que aporte al desarrollo de los miembros de dicha familia.